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El crecimiento economico despues de todo (4): En quien confiar despues de todo

En otro post estaba comentando el asunto de la confianza.  Cómo a un nivel micro confiar más en tu cliente puede generarte fuertes excedentes.  Digo “confiar más”, porque “confiar plenamente” no es muy realista que digamos, tampoco.  Por más que uno sea positivo y optimista, no puede negar que existe gente que se aprovecha de uno.  Aún así, un avance que hay que reconocer en el Perú es que ya no se endiosa a Pepe el Vivo.  Yo recuerdo cuando estaba en el colegio y en la universidad, que con cierta regularidad en la televisión salía gente a quejarse de eso.  De que aquí el criollito era al que se le celebraban las cosas.  Y que el tío trabajador que se la pasa sacándose la mugre chambeando era más bien objeto de burlas.

Eso medio que ha cambiado, ¿no es cierto? Y eso es algo positivo.  Porque Pepe el Vivo no genera riqueza.  Se aprovecha de la riqueza generada por otros.  Y si bien todos le celebramos sus criolladas al amigo mosca que se fue sin pagar o que encontró la manera de vivir sin trabajar, ya no es algo abiertamente felicitado.  Claro, para el periodista que necesita contar historias de peruanos que le dan la vuelta a las reglas o que le hizo perder unos centavos a la corporación que todos odiamos, no lo es tanto.  Pero sí para la economía.  Y es que un ambiente en el que hay menos de estos individuos es una sociedad en la que se puede confiar más.  Y cuando puedes confiar más en la gente, hay que implementar menos controles (como el que comentaba en el post anterior).  Y el punto es que esos controles cuestan.

Es decir, cuando hay más confianza, el costo de operar es menor.

No obstante, es iluso proponer que salgamos todos a confiar los unos en los otros abiertamente.  Eso nos expondría a ser víctimas de todo tipo de estafas, abusos y maltratos.  El fenómeno de la confianza es algo que debe tomarse con calma y que tiene que ver con armar una reputación, con mantener una imagen positiva y ser transparente.  Esto último no es un problema en la era actual, que con redes sociales, celulares con cámara y conectividad al máximo, podríamos mas bien decir que vivimos en una era de hiper-transparencia: Si maltratas a un cliente, ten por seguro que el mundo se va a enterar.  Porque lo primero que hará el cliente insatisfecho es llegar a su casa y postearlo en Facebook.  Y si no tiene internet en su casa, irá a la cabina de la esquina.  Y si tu queja es por las puras -como también ha pasado-, la empresa va a contraatacar dejando en claro que estás loco.  Y buena suerte evitando ser el centro de las burlas de todos tus amigos después de eso.

Pero en fin.  Distintas sociedades ponen la confianza última en distintos elementos.  O por lo menos, ésa es la idea que propone y desarrolla Francis Fukuyama en su libro titulado convenientemente Trust.  Es un libro un poco viejo para estar hablando de estas cosas (es del 1996… el golpe de la globalización y de internet aún no pegaba tanto como hoy), pero aún así tiene varias cosas que son bastante interesantes.  Entre ellas, un comentario sobre cómo la población de Estados Unidos pone la confianza última en su sistema legal.  Si todo lo demás falla, ellos confían en que su sistema legal sí es confiable y a través de él se hallará justicia.  En cambio, la sociedad japonesa tiene un enfoque distinto.  La población japonesa pone la confianza última en la empresa en la que trabaja (o por lo menos en ese entonces).  Un japonés promedio, según Fukuyama, se rompe el alma trabajando para una empresa porque sabe que ésta será justa y sabrá recompensar ese sacrificio.  Esta confianza no cae del cielo: Las empresas en Japón hacían ese esfuerzo.

Así se pasa comentando distintas sociedades relevantes de ese entonces.  Cuando llega a Latino América (no habla de Perú en específico), dice que en su opinión, la sociedad pone la confianza última en la familia.  Que si todo lo demás falla, si tu esposa te bota de la casa, si te despiden de tu trabajo, te desalojan del edificio en el que vives, etc, etc… Tú sabes que puedes contar con tu familia.  Con tus padres, con tus hermanos, con tus primos… Y que esto tiene su aspecto positivo y su aspecto negativo.  Por un lado es una red de seguridad muy importante.  Por el otro, conlleva una serie de obligaciones que no siempre juegan a tu favor. ¿Nunca has tenido a un tío vago que viene a que lo recomiendes y lo piensas dos veces, porque sabes que no es confiable, pero que pucha, es tu tío? ¿Nunca has tenido que responder por un primo tonto que no se da cuenta de la oportunidad que está dejando pasar? ¿Etc, etc?

Sí, pues.  Esto es algo bueno y algo malo.  Depende de la familia con la que cuentes.

(Dibujito de arriba: http://drawingsfromamexican.blogspot.com/)

'2 Responses to “El crecimiento economico despues de todo (4): En quien confiar despues de todo”'
  1. […] entonces hace unas semanas colgué un par de posts sobre el tema de la confianza y su lugar en la economía.  Este tema se vuelve particularmente relevante en el contexto del paquete de reformas que propuso […]

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